Arquitecto:
Pablo Serrano Elorduy
Interiorista:
Blanca Elorduy
Colaborador:
Javier García-Mussons
Aparejador:
–
Superficie:
960 m2
Fecha obra:
2026-2027
Renders:
Dom Arquitectura
Valeriya
Implantada en una parcela larga, estrecha y con una fuerte pendiente hacia el mar, esta vivienda se adapta a la topografía mediante una sucesión de plataformas que organizan los accesos, los espacios exteriores y las diferentes cotas del proyecto.
El recorrido comienza en la parte más alta de la parcela, donde las plazas de aparcamiento se integran de manera escalonada a medida que el terreno desciende. La casa, concebida como una vivienda aislada a cuatro vientos, se abre al paisaje y aprovecha su posición privilegiada frente al Mediterráneo.
Su arquitectura combina una imagen rústica y atemporal con referencias a las casas tradicionales de la Toscana. Los muros de piedra seca, el sistema SATE acabado con mortero de cal, las cubiertas inclinadas y la teja árabe construyen una materialidad cálida, natural y plenamente vinculada al entorno.
En el exterior, una larga piscina desbordante prolonga visualmente la vivienda hacia el horizonte, reforzando la relación entre arquitectura, agua y paisaje. En la cota más baja de la parcela, más próxima al mar, se sitúa un pabellón anexo concebido como un espacio de descanso y contemplación. Un jacuzzi exterior, una zona de sofás y un brasero completan este ambiente íntimo, pensado para disfrutar del clima, las vistas y la proximidad del Mediterráneo.
El proyecto transforma las dificultades de una parcela estrecha y en pendiente en una experiencia arquitectónica secuencial, donde cada nivel descubre una nueva manera de habitar el paisaje.

“Una plaza de acceso serena y atemporal, donde la piedra natural y la madera anticipan la arquitectura mediterránea de esta vivienda frente al mar.”


“Un lugar para detenerse frente al mar, dejar que el horizonte marque el ritmo y disfrutar del exterior con la calidez del fuego y la calma del agua.”

PIEDRA, MADERA Y CAL
Este espacio se concibe como un refugio mediterráneo contemporáneo, donde la arquitectura recupera la calidez de los materiales naturales y la transforma en una atmósfera serena y envolvente. El mortero de cal aporta una textura suave e imperfecta, la piedra en seco introduce carácter y arraigo, y la madera del techo y el pavimento equilibra el conjunto con una sensación acogedora y atemporal.
La iluminación indirecta, cálida pero contenida, acompaña la luz de la tarde y realza los volúmenes sin imponerse. Cada elemento —desde la zona de estar hasta la chimenea integrada en la pared de piedra— busca generar una experiencia tranquila, acogedora y profundamente habitable.






«Un baño abierto al mar, definido por materiales continuos y cálidos detalles en madera.»








